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martes, 17 de mayo de 2011

LA INFORMACIÓN Y EL CONOCIMIENTO DEL MUNDO- ORIGEN DEL ALFABETO

Desde la antigüedad, es decir cuando el hombre inventó la escritura, comenzó a distinguir y describir, mediante símbolos y signos gráficos (alfabéticos), los elementos o fenómenos que se producían en su entorno o hábitat. Es decir, que archiva en diversos materiales físicos (papiro, pergaminos, piedras u otro soporte) los sucesos que ocurrían en esos momentos. Estaba almacenando información importante. En otras palabras, guardaba para la posteridad conocimiento.
Pero, al registrar los hechos acontecidos, ya nuestros letrados del neolítico (periodo histórico donde se descubre la escritura), realizaban una doble función. Por un lado, archivaban los actos (sean estos humanos o fenómenos naturales) para que generaciones posteriores tuvieran la oportunidad de hacer un recorrido retrospectivo de la historia y, de esta manera, acercarse al conocimiento del mundo antiguo.
A su vez, sus archivos permitían a muchas generaciones posteriores a que se ilustren en base a los conocimientos que se desarrollaron y esto sirvió luego como base para desarrollar más ciencia, es decir generar sabiduría mediante la observación, el razonamiento y la tekné o tecno.

Es así, que el ser humano, mediante su capacidad creadora (ciencia y tecnología) permitió que los letrados del pasado registraran los conocimientos y descubrimientos que hasta hoy son materia de estudio, análisis, descripción y asombro. Hoy a la luz del avance del conocimiento, podemos aseverar que los escribas de antaño ya sabían distinguir con precisión tres términos que hoy manejamos como si fueran iguales en concepto o definición: información, conocimiento y sabiduría.
Por eso, hoy es necesario establecer una distinción esencial entre tres planos intelectuales a la información, el conocimiento y la sabiduría. Aunque muchas veces los empleamos como sinónimos, sus diferencias son más importantes de lo que pueda parecer. Pero, cuando se trata de hacer un estudio desde el plano académico, científico, intelectual o de especialidad (semiótico, lingüístico, etc), tenemos que separarlos con claridad.
Veamos, en ese sentido cómo el Diccionario de la Real Academia Española define a cada uno de ellos:
a) Información: “Comunicación o adquisición de conocimientos que permiten ampliar o precisar los que se poseen en una materia determinada.”
b) Conocimiento: 1. “Acción y efecto de conocer. // Entendimiento, inteligencia, razón natural”.
c) Sabiduría: “1. Grado más alto del conocimiento.// 2. Conducta prudente en la vida o en los negocios.”
Sin embargo, La información es a veces apariencia de conocimiento y, tal vez, de sabiduría, pero no tendría que identificarse con ambas. Aun así, parece que una rigurosa y vasta información es la base necesaria para avanzar en el conocimiento. Mientras que, la sabiduría, “grado más alto del conocimiento”, supera el mero conocimiento de las cosas, ceñido a la reflexión comprensiva sobre la información, y permite relacionarse intelectualmente con otras áreas o bien, habilita para una recta aplicación práctica del conocimiento.
Tras la precisión de los términos, creemos que si bien ellos en algún momento, aparentemente, se integran (o se incluyen hablando en términos actuales) para darnos a conocer nuevos resultados del intelecto humano, no cabe duda que la información para que sea tal, debe tener o poseer conocimiento. Es decir, no es está ceñido a dar a conocer una noticia como hoy se le atribuye al término. En el ámbito académico, la información es el bagaje de aportes cognitivos, científicos, técnicos, e incluso artísticos (que sería el conocimiento humanista).
Con este preámbulo aclaratorio o de precisión de términos, hoy como nunca en la historia se había vivido una acumulación tan increíble de información, conocimiento y sabiduría, con imágenes tan dispares y alejadas en el espacio. Gracias a la revolución en las comunicaciones lo ha hecho posible. Millones de personas en el planeta conocen diariamente los usos y costumbres de otros tantos millones gracias al uso de las telecomunicaciones.
Han surgido nuevas actitudes en este Planeta “integrado”, donde la información es ya patrimonio universal. Sin embargo, es obvio, que la emisión de innumerables datos sobre realidades alejadas de un individuo y su circunstancia cotidiana, no siempre acarrea un mejor conocimiento del mundo. La sobrecarga de “basura” moral en Internet, pero también de información neutra e innecesaria, es uno de los peligros al alcance de la mano.
En una sociedad en donde el ocio se valora tanto que los medios se disponen para obtener un mayor rendimiento del placer a base del menor esfuerzo, las páginas llenas de pornografía, violencia o simples estupideces, colman la red y se prestan a abrirse frente al lector desprevenido en cualquier momento.


EL ORIGEN DEL ALFABETO
Desde tiempos muy remotos, el ser humano sintió la necesidad de transmitir no sólo sus pensamientos, su cosmovisión, ideales, deseos, etc. Sino que, además, creo conveniente reproducir y grabar los fenómenos naturales, la naturaleza y el medio que lo rodeaba como una forma de poder ilustrarse. Una muestra de eso son los dibujos dejados en las cavernas, los petroglifos, etc.
Aunque en los inicios haya sido gráficamente, usando la fauna y la flora que los rodeaba, plasmando rudos dibujos pintados o coloreados con elementos que en cada lugar brindaba la naturaleza. De esta manera, nacieron los primeros jeroglíficos.
Pero en los albores de la humanidad, lo gráfico, es decir los iconos, imágenes, figuras o los jeroglíficos (según los tiempos en que se crearon), el hombre nos va a dejar como testimonio hasta sus rasgos ideo-religiosos, es decir, cómo imaginaban a sus dioses. ¿Y por qué esa la relación cosmos- pensamiento? Pues simplemente, porque el hombre ha sido y será un ser místico, que siempre se ha interrogado e interesado, en la profundidad de su mente y pensamientos, sobre los misterios que encierra el universo. Y como tratando de dar una respuesta a eso, ha idealizado seres con cualidades superiores a nosotros.
Así tenemos, que en el neolítico usó las "pictografías" para representar cosas que podía dibujar. En un segundo pasó, comenzó a combinar dibujos para expresar ideas, incluso abstractas (y el lenguaje lo es): los ideogramas. La pictografía de los sumerios, grabada sobre placas de barro y con estilete, presentaba rasgos en forma de cuñas, por lo que se denominó cuneiforme.
El ser pensante pasó por las fases de escritura de la pictografía, ideografía, y el fonograma, para llegar a crear silabas articuladas. Cada signo expresaba una sílaba y combinada con otras formaba una palabra. Esta escritura silábica de los sumerios, fue asumida por los semitas, y prevaleció en Asiria y en Babilonia.
Los egipcios usaron el jeroglífico como escritura. Pese a tener una cultura avanzada, reflejada en los templos, las pirámides y objetos arqueológicos hallados, no inventaron un alfabeto de caracteres independientes, debido en parte a que consideraban sagrada la escritura jeroglífica. Tuvieron tres tipos de escritura: la jeroglífica, la hierática (exclusivo de los sacerdotes) y la demótica (idioma surgido en la última etapa del antiguo Egipto. El término lo usó por primera vez Heródoto), usada para usos más sencillos y cotidianos.


La hierática fue una escritura adoptada por varios pueblos de las culturas mediterráneas, que le fueron sacando todo lo que tenía de pictográfica e ideográfica, hasta convertirla en un sistema de sonidos puros. Le corresponde a los fenicios la modificación de la escritura jeroglífica. Introdujeron caracteres independientes, y formaron un alfabeto de 22 signos, que no poseía vocales, era consonántico y se escribía de derecha a izquierda. No se conoce su fecha, pero existió en el milenio anterior al nacimiento de Jesucristo e influyó en todas las lenguas ribereñas del Mar Mediterráneo.
Según ciertas fuentes, entre los siglos IX y VIII antes de Cristo, el hijo del rey Agenor de Fenicia, Cadmo, personaje histórico y mítico dotado de gran inteligencia, fue quien introdujo el alfabeto en Grecia, con el objeto de difundir la cultura y el progreso. Estas primigenias culturas dieron los primeros pasos de muchos de los signos que han evolucionado hasta nuestros días.
Alfabeto Fenicio
Signo Nombre Significado Signo Nombre Significado
Aleph Buey Mem Agua
Beth Casa Nun Pez
Gimel Camello Ayin Ojo
Daleth Puerta Peh Hora
He Postigo Qaph Cabeza
Waw Uña Resh Perfil
Chelh Cerco Shin Diente
Yodh Mano Tav Señal
Koph Palma Sameci Tronco
Lamed Látigo Zayin Puñal

En el alfabeto fenicio, cada signo representa un sonido. De él se han derivado seis variantes:
Escritura hebreo-samaritana
Escritura aramea primitiva (Del cual derivan el árabe, el armenio, el georgiano)
Variante central, de ella es el griego, el latín y el etrusco. El ruso derivó del griego. (Alrededor del año 500 a.C. el griego se comenzó a escribir de izquierda a derecha).
Ibérico, Turdestano y Bástulo-Fenicio.
Variante septentrional: alfabetos rúnicos (derivan el alemán, eslavo, sajón, anglo, etc).
Variante Hindohomerita: derivaron el sánscrito (lengua indoeuropea más hablada en la India en la antigüedad), el magadhi (lenguas indoarias) y el devanagari (alfabeto brahmi-indo).
Aunque otras teorías, citan el alfabeto original nombrándolo como semítico septentrional, y del que han derivado cuatro ramas: la escritura semítica meridional, la cananea, la aramea y la griega, alrededor del año 1000 antes de Cristo.
Escritura Cuneiforme
Jeroglíficos Egipcios
Los textos más antiguos que se conocen datan alrededor de 5000 años. Los persas emplearon la escritura cuneiforme.
Arqueólogos y paleógrafos se dedicaron a descifrar este tipo de escritos.
Se hallaron frases escritas en escritura cuneiforme en una roca de Behistún, en las ruinas de la ciudad de Persépolis que se ubicó en lo que hoy es Irán. El viajero italiano Pietro della Valle, en el año 1621 halló una inscripción de 413 líneas en la pared de una montaña en Behistun, al oeste de Persia y copió algunos signos.


En 1674, Jean Chardin, un comerciante francés, publicó unos escritos en caracteres cuneiformes cuyas inscripciones aparecían siempre en series de tres formas paralelas.
El primer progreso para descifrar la roca de Behistun lo realizó el alemán Carsten Niebuhr, integrante de una expedición científica danesa a Oriente Próximo entre 1761 y 1767. En 1777 publicó la primera copia correcta de la inscripción de Behistun, inscripción trilingüe de Darío I rey de Persia escrita en caracteres cuneiformes en persa, elamita y babilonio.

José Federico Grotefend, y Oluf Gerhard Tychsen, estudiosos alemanes, lograron descifrar la frase allí grabada, y a partir de ella reconstruir el alfabeto completo; a esta especialidad se dedicaron también el inglés Rawlinson y el francés Oppert. En Egipto se halló decretos, escritos en lápidas, grabados en la piedra.
Cada signo expresa una palabra.
Los jeroglíficos egipcios se descubrieron a partir del hallazgo de una lápida en Roseta. Las frases halladas allí aparecieron escritas en jeroglíficos, en demótica (escritura popular egipcia) y en griego, lo que ayudó a descifrar y comparar estos escritos.

Escritura Demótica
Así se llamó al último estadio de la escritura jeroglífica de los egipcios, y se usó para escribir textos literarios y administrativos.
Se usó entre los siglos VII y V antes de Cristo.
Escritura de otras civilizaciones
Alrededor del 300 antes de Cristo, el griego reemplazó a esta escritura demótica.
Ideogramas
Fue el medio más accesible que tuvieron los hombres prehistóricos para comunicarse las noticias, o dejar rastros de hechos, fue el dibujo.
Por ejemplo, en Cogul, Lérida, España, fue hallada una pintura sobre la roca representando un ciervo y un hombre, con el significado de dejar aviso que salía de cacería. La escritura China primitiva era de tipo jeroglífico.
Posteriormente, las disposiciones establecieron enseñar en las escuelas, la escritura alfabética.
Los mayas usaron pictogramas. Los incas sus quipús.
Alfabetos Artificiales
Alfabeto Cirílico
Fueron alfabetos que en lugar de basarse y evolucionar de otros más antiguos, fueron inventados para pueblos que no poseían lengua escrita.
Así se dan ejemplos como el armenio, alfabeto inventado por San Mesrob en el año 405, todavía está vigente.
Otro ejemplo es el silabario del cherokee inventado en 1820 por el jefe indio Secuoya. Se le dio es nombre porque un grupo de religiosos griegos que vivían en Constantinopla evangelizaban a los eslavos, entre ellos San Cirilo, apóstol de los eslavos (siglo IX - 860 después de Cristo) creó un sistema de escritura, basándose en el griego y creando los caracteres que representaban los sonidos que no existían en griego.
El ruso, el ucraniano, el serbio y el búlgaro utilizan el alfabeto cirílico.
Alfabeto Etrusco
Alfabeto latino

Hay quienes dan al alfabeto etrusco como derivado del alfabeto fenicio, mientras que otros consideran que proviene del griego antiguo, junto con las escrituras oscas, umbra y romana.
Todavía es un enigma sin aclarar totalmente, pues existen inscripciones antiguas sin descifrar aún hoy. El latín se expandió en Europa con la expansión del Imperio Romano. Con la evolución de este latín, asentado sobre las lenguas existentes en cada región, en provincias del imperio que fueron perdiendo su contacto con el centro político: Roma, a partir de la caída del Imperio además de las distancias geográficas, dio lugar a otras lenguas, modernas, las lenguas romances, como son el francés, el castellano, el provenzal, el catalán, el sardo, el portugués, el italiano, el rumano.
La Escritura Romana
Los romanos emplearon diversos tipos de escrituras:
Lapidaria (De molde).
Capital cuadrada (Se usaba en los escritos de monumentos).
Capital rústica.
Uncial elegante (Medía una pulgada de altura). (Se usaba en los títulos ornamentales escritos con pluma).
Uncial cursiva.
A partir del siglo IV se comenzó a usar en la Corte Pontificia una escritura a la que llamaron Escritura de las cartas pontificales. En el siglo VIII se empleó la "escritura libresca italiana" en los manuscritos de la época.
La Evolución Posterior de la Escritura
Hacia el siglo XV se comenzó a emplear la escritura gótica, con excesivos adornos y recargada, que se continuó usando para resaltar algunos títulos. Se la enseñaba en las escuelas hasta promediar el siglo XX. Durante las centurias XVI y XVIII, se empleó la escritura de caracteres cancillerescos romanos, invento atribuido en 1545 a Juan Bautista Palatino. En esta escritura, por primera vez aparecen los caracteres unidos unos a otros formando las palabras.
A fines del Siglo XVIII aparece:
En Francia la Escritura Redonda, que se utilizó en numerosos documentos, direcciones, cartas.
La Escritura Inglesa cursiva, usada hasta nuestros días.
Taquigrafía o Estenografía
La Escritura de los Números
Eran los sistemas de escritura rápidos y concisos. En la antigüedad el historiador griego Jenofonte había inventado una escritura para realizar la vida de Sócrates.
En la edad Moderna, en 1558, el clérigo inglés Timothy Bright patentó un sistema de taquigrafía. A éste le siguieron varios más.
Hacia 1837, el pedagogo inglés, sir Isaac Ptimana, publicó un sistema taquigráfico completamente fonético. Los caracteres Pitman son geométricos, con líneas y curvas. Representa las vocales por medio de puntos y rayas que se colocan delante y detrás de los signos consonánticos. Se debe escribir en un papel rayado; la colocación de un signo encima o debajo del renglón indica si se han omitido las vocales. Curvas, arcos y círculos representan los prefijos y sufijos más frecuentes. Este sistema se usó en América Latina. Hubo otros posteriores, en especial el más usado en Europa, inventado por el alemán Franz Xaver Gabelsberg (1789-1849).
Para el siglo XIX se inventó varias máquinas que permitían escribir a la velocidad del habla. Llegaron a lograr reproducir más de 200 palabras por minuto. Su utilización era esencial en sesiones parlamentarias, juicios, actos de Tribunales, etc.
Desde los albores se utilizaron palabras para designar números, pero ante la imposibilidad o infinitud de dar una palabra diferente a cada número, llevó a inventar otro sistema.
En Egipto se usaron rayitas que luego se agrupaban de dos en dos. Los griegos usaron sus letras del alfabeto seguidas de un apóstrofe.
Los romanos también se valieron de letras. Usaron la I para el 1, la V para el 5, la X para el diez, la L para el 50, la C para el 100, la D para el 500 y la M para el 1000.
Luego se agrupaban mediante un sistema, para indicar las distintas cifras. Hoy en día se usan los números romanos en relojes, siglos y otras notaciones.
En las escuelas se enseña como un sistema de numeración. Los números que usamos actualmente se denominan arábigos, aunque se cree que fueron los hindúes sus inventores.
Los difundió en Europa Leonardo Fibonacci, quien escribió en 1202 el primer libro de aritmética en que se utilizaron los números arábigos: "Liber Abaci".

Los signos
Previo a desarrollar el tema sobre signos, debemos precisar qué entendemos por signo, ya que éste término se usa en vocabularios y otros contextos lingüísticos y comunicativos:
1. Para Umberto Eco: “Signo es todo cuanto representa otra cosa en algún aspecto para alguien. Signo es lo que puede interpretarse”.
En este sentido, la vida humana es inconcebible sin signos. Eco afirma que los fenómenos naturales no dicen nada por sí mismos, que se vive en un mundo de signos porque vivimos en sociedad. Por tanto, los fenómenos sígnicos son característicos de los seres humanos, por vivir en sociedad, y hacen parte de los códigos que rigen las relaciones sociales, los usos sociales.
2. De otro lado, Raúl Ávila, señala que: “Un hecho perceptible que nos da información sobre algo distinto de sí mismo” (Avila).
Es decir, que convertimos en signo un objeto cuando lo usamos como representante de un hecho distinto del objeto mismo.
3. Sin embargo, Niño Rojas expresa que “El signo es tal, en la medida en que significa algo (significado) sobre algo (referente) de alguien (emisor) y para alguien (destinatario)”.
Se debe tener en cuenta que en la semiosis o proceso sígnico no sólo se establece una relación social o comunicativa, sino también una relación simbólica o representativa entre signo y referente, pero de manera indirecta, es decir, a través de un significado.
Por consiguiente, la interrelación de estos elementos (signo, referente y sujeto) es la base de una semiótica tridimensional, constituida por tres áreas:
1. La pragmática: considera la relación entre los signos y sus intérpretes o usuarios.
2. La semántica: se ocupa de las relaciones entre los signos y los objetos denotados por ellos (los referentes).
3. La sintaxis: estudia exclusivamente las relaciones que establecen los signos entre sí dentro de un sistema de signos.
Debemos tener en cuenta que todo signo es una representación de algo, representar es una operación propia del signo, pues está en lugar del objeto “como el embajador toma el lugar de su país, lo representa en un país extranjero”. Pero no sólo está en lugar de la cosa sino que nos permite conocer algo más. Al conocer el signo inferimos lo que él significa. Su significado no sólo comprende lo cognitivo sino también las actitudes, los valores, las emociones y todo tipo de connotaciones socioafectivas y culturales.
Hay que precisar que el signo crea algo en la mente de quien lo interpreta. Es por esto que los signos no se definen únicamente porque sustituyan las cosas, sino porque funcionan realmente como instrumentos que hacen posible que pensemos también en lo que no vemos ni tocamos o ni siquiera nos imaginamos. Pensar es el principal modo de representar, e interpretar un signo es desentrañar su significado.
Debemos entender el término “representar” en su sentido de “hacer presente”, y no sólo en el sentido restringido de “sustituir o hacer las veces de”. Asimismo, la “cosa” representada o evocada por el signo puede ser un objeto material como una idea, una propiedad de un objeto, un sentimiento, etc. Por su parte, el término “alguien” se refiere a cualquier organismo capaz de utilizar signos, aunque en lo sucesivo vamos a ocuparnos específicamente de los seres humanos.
En suma, un signo es algún objeto perceptible por los sentidos (aunque no necesariamente sea material), portador de una significación para un receptor o intérprete, que es quien realiza el paso del signo a lo significado, haciendo operativa la conexión entre ambos.
CLASES DE SIGNOS
Una clasificación general y unitaria de los signos no es viable debido a los múltiples criterios que se pueden utilizar y que se entrecruzan. Haremos una clasificación basada en criterios parciales:
1. Según el intérprete :
a. Signos humanos: las palabras, la música, la pintura, las señales de tránsito, etc.

b. Signos no humanos: la danza de las abejas, las feromonas sexuales entre los animales, el rugido de un león, el gruñido de un perro, etc.
2. Según el ámbito en el que se dan:
a. Signos naturales:
La capacidad de significar procede de la naturaleza misma del significante. Se les consideran también a los signos involuntarios y los no intencionales : el humo como efecto del fuego, la fiebre, el olor a sudor, el llanto, la Estrella Polar, una huella en el suelo, todos los signos no humanos, etc. Todos ellos tienen con lo significado (el referente) una relación puramente natural —recordemos que Umberto Eco ha escrito que los fenómenos naturales no dicen nada por sí mismos—.

b. Signos culturales:
Son producto de la creación cultural del hombre y, por lo tanto, implican una intencionalidad sígnica de parte del emisor y una actividad descodificadora de parte de un destinatario. Estos constituyen códigos. También reciben el nombre de signos artificiales o convencionales y, en contraste con los naturales, su relación con lo significado es producto de un acuerdo o de una convención establecida por las personas o por la comunidad: el olor a loción, el color negro como símbolo del luto en la tradición cristiana, las banderas, las palabras, la escultura, las señales de tránsito, etc.
3. Según su estructura:
a. Signos verbales:
Constituyen un sistema con posibilidades de combinación en dos dimensiones. La primera corresponde al medio material de su expresión (fonemas o grafemas) y la segunda corresponde a su significación (morfemas o monemas). Por lo tanto, son signos verbales no sólo los del lenguaje oral, sino también los del lenguaje escrito. Todos los signos no humanos son signos no verbales, pero no todos los signos humanos son signos verbales. En estos signos verbales ubicamos el signo lingüístico.
b. Signos no verbales :
Carecen de las características que hemos atribuido a los signos verbales, es decir, que son signos que no se articulan en dos dimensiones. Por ejemplo: la música, los movimientos de las manos de los sordomudos, las banderas, la forma de vestir, todos los signos no humanos, etc.
4. Según su relación con lo significado (referente):
Siguiendo la clasificación de Peirce, comúnmente aceptada, Umberto Eco distingue tres tipos o clases principales de signos :
a. Íconos :
Son signos cuya relación con el objeto que designan o evocan se basa en la semejanza figurativa o exterior, o en la igualdad de distribución de sus partes: un cuadro realista, una imagen, una fotografía, un mapa, un diagrama, etc.
b. Índices:
Los índices o signos deícticos apuntan físicamente a su objeto, están afectados por él y guardan cierta conexión físico-espacial con el objeto al cual señalan: indicar con el dedo, y también muchas expresiones lingüísticas: yo, tú, él, acá, allá, éste, ése, aquél, etc. También son índices algunos signos naturales: el humo, la fiebre, el olor a sudor.
c. Símbolos:
En estos signos la relación que une al signo con el objeto es el resultado de una convención, pues ni tienen semejanza con su objeto ni tampoco una conexión física inmediata con él. Esto quiere decir que la relación del signo con lo significado es arbitraria, es de pura representación, basada en una convención social: las banderas, el papel moneda, la balanza como símbolo de la justicia, la paloma como símbolo de la paz, el color blanco como símbolo de la pureza, la mayoría de las palabras, etc.

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